Gerardo Vergara, de PEPP UTEM y contexto global de hoy: «Estamos frente a un cambio absoluto»

Autor: Claudio Pereda|

"Hay que entender las claves de este proceso y prepararnos para que como país tampoco nos pille en una condición de indiferencia, sino más bien en un estado de alerta para ver cómo sortearlo y -si se puede- también cooperar en lo que se requiera", indica el docente de nuestra casa de estudios.

El escenario del mundo cambia rápidamente y las consecuencias de eso no quedan lejanas para nadie. Estados Unidos se está movilizando de una manera tal por el planeta que pone en jaque todas las convenciones legales internacionales. ¿Hacia dónde puede llevar esta dinámica?

Además de encabezar el Programa de Estudios de Políticas Públicas de nuestra universidad (PEPP), el académico Gerardo Vergara es uno de los fundadores de la Red Internacional de Movilización e Innovación en la Gestión Pública (Remingep), instancia que -además- preside. Es también docente del Magíster en Gerencia Pública de nuestra universidad (MGP).

En esta conversación destaca alguna claves esenciales de lo que está pasando y los principales aspectos que se están discutiendo entre expertos y expertas de la región sobre los vertiginosos acontecimientos globales.

Algunas voces académicas plantean que actualmente se están desmoronando variadas lógicas y formas de entender el mundo. ¿Qué se puede decir, en primera instancia, ante lo que se está viviendo, especialmente desde la entrada de Estados Unidos a Venezuela?

– Hasta ahora se conocía una cierta forma de entender la posguerra, sobre todo la Segunda Guerra Mundial. Un orden consensuado entre ganadores y perdedores, como una forma de asegurar la paz, el nacimiento de instituciones internacionales como Naciones Unidas y todos los órganos que surgieron al alero de ella para reconstruir el mundo, un mundo de paz y para prever también posibles situaciones que pudieran afectar la seguridad mundial. Eso estaba en los manuales de la convivencia entre los estados, entre los países, la convivencia internacional, fortaleciendo la idea de un derecho internacional. Pero, claro, los recientes hechos que vienen ocurriendo en América Latina y también, por cierto, en otros lugares del planeta, como lo que ocurre en Palestina con Israel, por ejemplo, han puesto en tela de juicio el actuar de los organismos internacionales para hacerse cargo de solucionar pacíficamente estas tensiones, ya sean regionales o a nivel global.

Desde sus diversos espacios como académico, especialmente aquellos en que se relaciona con colegas de la región, ¿cuáles son las principales preocupaciones con respecto al actual escenario en las que existe consenso?

– Bueno, desde el ámbito académico de la ciencia política y la gobernanza, nos llama la atención el surgimiento de actores que sobre el derecho internacional consensuado empiezan a tomar decisiones y acciones que afectan no sólo a países, sino que también a zonas geográficas, como es América Latina. Por ejemplo, en lo relativo a la intervención de Estados Unidos en Venezuela nos parece que ese orden internacional establecido que conocíamos ha sido definitivamente sobrepasado por estos actores que -basados también en ciertas condiciones propias, como puede ser la fuerza, la tecnología, el poder económico, el poder geopolítico- han tomado decisiones imponiendo formas distintas al diálogo y la cooperación internacional.

Eso es lo que se manifiesta en lo que hemos visto en la incursión de Estados Unidos sobre Venezuela, que se trata de una acción que no muestra un final, sino que es parte de un proceso que se inicia, que marca un desgaste del diálogo y la aparición de la amenaza, ambas en conjunto, originando un escenario nuevo en Venezuela con una administración tutelada, en una situación que vemos cómo evoluciona día a día, dando cuenta de una situación distinta, atípica.

El contexto también nos muestra que en América Latina se da un giro desde la izquierda al centro y del centro a posiciones también más de derechas nuevas, que toman el poder ante el descontento de las sociedades, que creen que las formas tradicionales de la política no están dando respuestas, entonces son un conjunto de situaciones que están afectando fuertemente y que -en sumatoria- han cambiado el orden mundial, especialmente con un rol preponderante de Estados Unidos, hoy en día como una potencia hegemónica, a lo menos, en lo que es el continente americano.

Veremos en los próximos meses, seguramente, una recomposición internacional ante este nuevo escenario, en el que surgen actores con una clara presencia de instalar espacios de dominio geopolítico-territorial estratégico por sobre las instituciones de Bretton Woods o las instituciones internacionales que se habían creado hasta hace poco tiempo, que eran reconocidas como tal, como Naciones Unidas, entre otras.

¿Como se percibe la recepción de este escenario global en la opinión pública?

– Desde el punto de vista de la ciudadanía, surgen muchas dudas con respecto a los temas económicos, flujos migratorios, temas de seguridad, la cooperación internacional y todas esas estrategias que son parte un país. La relación con los vecinos, entre otros. Empieza también a tener un desdibujamiento nacional y más bien se empieza a generar una adaptación a los escenarios geopolíticos regionales.

Por eso es importante entender por qué están sucediendo y tratar de comprender las lógicas de Estados Unidos con el presidente Trump como lo que está pasando también en Europa, en Medio Oriente. Y cómo eso podría de alguna forma afectar también las relaciones con América Latina o -incluso- las condiciones de los próximos años en nuestras vidas cotidianas. Se trata, por cierto, de aspectos muy importantes.

Estamos frente a un cambio absoluto, inesperado para muchos, que era más bien algo muy lejano, algo de lo que la humanidad se había tratado de apartar hace mucho tiempo, después de la Segunda Guerra; evidentemente, hay un retroceso muy fuerte. Cuando cae el Muro de Berlín, a finales los 80, junto con el proceso de perestroika en la antigua Unión Soviética, se produjo una nueva fase, de mayor consenso y trabajo conjunto.

¿Cómo se puede aportar desde la academia, y a partir de estos consensos regionales que usted comenta, una orientación clara a la ciudadanía?

– Hay que entender las claves de este proceso y prepararnos para que como país tampoco nos pille en una condición de indiferencia, sino más bien en un estado de alerta para ver cómo sortearlo y -si se puede- también cooperar en lo que se requiera. Ahí la academia tiene un gran espacio de credibilidad para juntar a todos los actores y analizar alternativas viables en beneficio de la sociedad, de la democracia, por cierto, y de una condición de estabilidad de la región que es muy necesaria para la paz también, para avanzar en consolidar formas en que la democracia, la confianza en las instituciones y en los gobiernos sean fundamentales para el bien común de todos quienes habitamos no sólo en Chile, sino que en América Latina y en el mundo.

Etiquetas:

Deje un Comentario

WordPress Video Lightbox Plugin