La pandemia como hito en la transición hacia un comercio más ágil

Autor: UTEM|
El fenómeno sanitario que padecemos escribe un hito en las biografías personales, pero también podría estar escribiéndolo en otras dimensiones de la actividad humana, como el desarrollo del comercio internacional, cuya preponderancia no puede ser desestimada, pues las medidas sanitarias requieren mantener viva la fluidez comercial. Sostengo que esta circunstancia podría consolidar el tránsito hacia gestiones de ingreso y salida de mercancías más ágiles, apoyadas en tecnologías de la información (TIC).

Nos hemos enterado del desafío que ha significado, en distintas naciones, la salida e internación de alimentos y de insumos sanitarios. Por ejemplo, en abril la agencia Bloomberg exhibía las dificultades que encontraban las exportaciones de arroz y café en países como Filipinas, Guatemala y Honduras. Sus puertos han disminuido las operaciones, ocasionando cuellos de botella que han ralentizado esos envíos y productos sanitarios, como ventiladores y medicamentos, han sido objeto de retenciones en terceros países o de restricciones a su exportación, por parte de naciones que, al mismo tiempo, han liberalizado sus importaciones.

En líneas generales, el comercio internacional ha experimentado una importante reducción. Las proyecciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) a este respecto son elocuentes: el comercio mundial de bienes podría decaer entre un 13% y un 32% en 2020. Estas expectativas parecen venir a resaltar un período que ya se estaba caracterizando por la implementación de medidas proteccionistas, donde la OMC ha expuesto sus debilidades, sobre todo frente a los embates de Estados Unidos, viviendo también crisis internas, como la renuncia anticipada de su director general.

En este contexto, Chile ha sostenido una posición que favorece y promueve el libre comercio, pues junto a un puñado de naciones del Asia-Pacífico, ha adherido a un par de compromisos, para mantener abiertas las cadenas de suministro, absteniéndose de aplicar nuevas barreras arancelarias y no arancelarias, que pudieran afectar, especialmente, al flujo de bienes alimenticios y sanitarios. Además, la red de acuerdos comerciales suscritos ha sostenido la posibilidad de que estos últimos ingresen al país con arancel 0%.

Pero otro fenómeno también merece atención: el comercio de países periféricos transita hacia su agilización, basada en el uso de TIC. Ciertamente, esta transición ya se estaba desenvolviendo, pero la pandemia podría venir a acentuar y consolidar este cambio. Tanto la Organización Mundial de Aduanas (OMA), como la OMC han promovido la aplicación de medidas de facilitación del comercio, focalizadas en las gestiones de ingreso y salida de mercancías a través de las fronteras. Éstas convergen en distintas implementaciones, como digitalización de información, sistemas virtuales de ventanilla única, para acelerar los procedimientos, y fortalecimiento de la coordinación de aduanas entre sí y con el sector privado.

En Chile, esas propuestas han impulsado la ejecución de la ventanilla única llamada “Sistema Integrado de Comercio Exterior” y han estimulado la certificación de “operadores económicos autorizados”, actores del ámbito, cuyo desempeño ofrece garantías de seguridad en las operaciones. Ambas medidas tienen por objeto acelerar las tramitaciones fronterizas y que en Latinoamérica, el sudeste asiático y África, se han ido incorporando cambios de esta naturaleza, mientras que en naciones europeas y norteamericanas, ya llevan algunos años en vigor, producto del empuje ejercido por los atentados terroristas de inicios de este siglo.

En este contexto, la pandemia está imprimiendo mayor presión, haciendo indispensable aceitar las tramitaciones de bienes esenciales en fronteras, aunque por ahora se han multiplicado las medidas de facilitación del comercio. Chile ha permitido la presentación de algunos documentos vía correo electrónico, ha flexibilizado el retiro de mercancías y está autorizando el ingreso de insumos sanitarios mediante declaraciones simplificadas con independencia de su monto. En una mirada global, distintas naciones han presentado casi 150 notificaciones a la OMC, informando la suspensión de trámites asociados a exigencias técnicas, sanitarias y fitosanitarias aplicadas a los bienes.

Así entonces, a pesar de algunas limitaciones a las exportaciones, los países han establecido medidas que aligeran el flujo de importación de bienes esenciales, durante un lapso de tiempo tan incierto como la duración de la pandemia. Tal vez, superados estos vertiginosos días, los cambios se sostengan y conduzcan a un comercio con más o menos restricciones arancelarias, pero probablemente más ágil.

Miguel Muñoz A.

Profesor de la Escuela de Comercio Internacional.

Departamento de Economía, Recursos Naturales y Comercio Internacional.

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