Comunicado Rector

Autor: Constanza Valdivia Rossel|
Estimada Comunidad UTEM

Han transcurrido tres meses desde que, en el contexto de la emergencia sanitaria generada por la pandemia de COVID 19 y siguiendo las medidas recomendadas por el gobierno de la nación, nos vimos obligados a interrumpir el funcionamiento habitual de nuestra Universidad y optar por modalidades no presenciales para las actividades académicas y no académicas.

Durante este tiempo tan excepcional, ha sido valiosísimo, sin duda, el aporte de todos y cada uno de los integrantes de nuestra comunidad universitaria, para poder seguir dando cumplimiento a nuestra razón de ser institucional.

Por ello mi personal reconocimiento y el de toda nuestra comunidad a los y las estudiantes, que desde sus casas, y en condiciones muchas veces adversas, se encuentran asistiendo a sus clases y respondiendo a las exigencias académicas propias de su formación profesional; a los académicos y académicas, que en muy poco tiempo, lograron comprender que el desafío que nos ha impuesto el confinamiento se debía traducir en nuevas metodologías y herramientas, para generar los procesos de enseñanza-aprendizaje; a los funcionarios, funcionarias y colaboradores que han seguido cumpliendo con su deber tanto desde sus domicilios, como incluso, en algunos contados casos y tomando las medidas necesarias de protección personal, desde sus propios lugares de trabajo de manera presencial.

Las cifras epidemiológicas nacionales, así como las de índole macroeconómica, están lejos de ser auspiciosas, lamentablemente. Al parecer, esta noche oscura se prolongará durante varios meses. Se mantendrá, por ende, la incertidumbre, que directa o indirectamente, nos seguirá afectando, tanto a nivel institucional como a nivel personal y familiar.

En este difícil contexto, tengo la convicción de que necesitamos que la UTEM se consolide como un faro para todos y todas quienes somos parte de ella. Una fuente de luz que nos irradie, nos guíe y nos oriente en este andar por un escenario inédito e inesperado, que se ha transformado en angustioso y casi en una horrible pesadilla, para muchos que lamentablemente han sido afectados directamente por situaciones de salud física o mental o por difíciles trances sociales y económicos.

Por ello es que, a mi modo de ver, en esta condición de emergencia sanitaria, nuestra Universidad debe aportar en la mayor medida que le sea posible, en el “buen vivir” y en el “bien-estar” de sus integrantes.

Empatizar, apoyar, adaptar, flexibilizar, son verbos que nunca adquirieron la potencia y la connotación en su significado, que hoy han asumido en este contexto y en este momento histórico, que está absolutamente fuera de la rutina y de la normalidad.

Precisamente, con la inspiración que nos aportan aquellas cuatro palabras, hemos venido desplegando nuestros esfuerzos en distintas áreas: en la habilitación de las plataformas virtuales, que han pasado a ser ya parte de nuestra cotidianeidad; en el fortalecimiento de la conectividad de nuestros estudiantes; en el acompañamiento psicosocial a los integrantes de nuestra comunidad universitaria; y en la búsqueda de alternativas de apoyo en materia social, especialmente a aquellos estudiantes que se encuentran atravesando situaciones adversas derivadas de la emergencia sanitaria y sus consecuencias.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer, sobre todo porque lo peor probablemente aún esté por venir. Por eso es que, de manera complementaria a todo lo anterior, nos parece esencial establecer un mecanismo institucional que nos permita, como Gobierno Universitario, dialogar intensamente, para recoger de manera mucho más cercana y permanente, las miradas, las ideas, las necesidades y las propuestas de quienes conforman nuestra comunidad, a objeto de fortalecer el modo en que estamos abordando la contingencia sanitaria generada por el COVID-19.

Porque se trata de un contexto, en el que la complejidad de los problemas hace indispensable, que la construcción de las soluciones se base en el pensamiento colectivo, y en la conversación franca, amplia y sin ambages. Y en aquella línea irán los esfuerzos adicionales que implementaremos a partir de ahora.

En definitiva, querida comunidad UTEM, mi llamado es a seguir construyendo nuestro futuro institucional, con un sentido de Unidad, de Cohesión y de Solidaridad. Nuestra Acreditación está a la vuelta de la esquina y seguimos trabajando intensamente en ello tal y como se trabaja en cada uno de los espacios de nuestra casa de estudios, para cumplir las diversas tareas y objetivos. Sin embargo, aquel quehacer debe realizarse con plena conexión con el entorno, conscientes de lo que está sucediendo en Chile y en el mundo y, si me permiten esta expresión tan poco académica, pero tan necesaria en este momento, con un cable a tierra que nos haga ser conscientes, permanentemente, de la vida y de las vicisitudes por las que están atravesando no sólo quienes están junto a nosotros, sino, especialmente, de quienes se encuentran al otro lado de la pantalla.

Con fraternal afecto,

LUIS PINTO FAVERIO

Rector

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