Programa de Género y Equidad UTEM realizó conversatorio sobre educación no sexista

Autor: UTEM|
En el encuentro virtual, denominado “Educación no sexista: un desafío ético y práctico”, participaron la académica de Trabajo Social, Catalina Bolívar y la coordinadora del programa Ingeniería 2030, Valentina Quiroga.

Bajo el título “Educación no sexista: un desafío ético y práctico”, el Programa de Género y Equidad UTEM realizó un conversatorio virtual el jueves 24 de junio, como actividad de cierre de una semana dedicada a reflexionar sobre esta materia, pues el lunes 21 se celebró el Día de la Educación No Sexista.

El conversatorio reunió a la académica de Trabajo Social, Catalina Bolívar y a la coordinadora del programa Ingeniería 2030 UTEM, Valentina Quiroga, y fue moderado por Alejandro Bustos, profesional del área de Promoción y Prevención del Programa de Género y Equidad.

Catalina Bolívar expuso sobre los cambios sociales más relevantes de las últimas dos décadas, caracterizadas por un acceso creciente a la información, aumento de recursos y de oportunidades, pese a lo cual hay “prácticas y experiencias discriminatorias que perduran y se repiten. Hoy nos vamos a referir a esas experiencias, específicamente al sexismo en la educación”, señaló.

Explicó que el sexismo es un concepto que se acuña en 1968, pero se masifica en la década de 1970, levantado y definido por colectivos de mujeres feministas organizadas y “empiezan a usar este término para describir y referirse a la experiencia que ellas tienen de ser constantemente juzgadas en cualquier actividad que realizan en razón de su sexo y no en razón de sus capacidades o sus logros”. La académica describió los planteamientos de la teórica bell hooks y precisó como un hito que marca un punto de inflexión en las prácticas sexistas en educación la realización, el año 2014, del primer congreso nacional por una educación no sexista, “en el que participaron cinco regiones y reunió a organizaciones feministas, secretarías de género y colectivos de estudiantes que ya venían trabajando, y tenían el objetivo de levantar un proyecto educativo para afrontar el sexismo en la educación superior”.

Catalina Bolívar agregó que “ese congreso lo quiero destacar porque enfatizó el problema del currículum oculto; en esa instancia se analizó la reproducción del machismo en la sala de clases, más allá de programas y contenidos”. El currículum oculto, sostuvo, se refiere “a todos aquellos aprendizajes que obtenemos con la persona que está ejerciendo la docencia, donde dejamos entrever nuestros prejuicios”, y se observa una reproducción del discurso dominante.

La académica concluyó con una “invitación a darle más la palabra a las mujeres y las disidencias sexogenéricas, escuchar más sin interrumpir, preocuparse por elaborar bibliografías paritarias, que incluyan a más mujeres que producen conocimiento”.

Fomentar liderazgos en las universidades

La segunda parte del encuentro consistió en una conversación entre Valentina Quiroga, coordinadora de Ingeniería 2030, y Alejandro Bustos, del Programa de Género y Equidad. La profesional se refirió a los lineamientos de Ingeniería 2030 UTEM, indicando que “es un proyecto de desarrollo institucional, que en sus propósitos ha hecho explícita la relevancia del género, porque nos hemos comprometido a que al menos un 30% de las y los estudiantes sean mujeres, además de otros propósitos asociados a proyectos”. Asimismo, describió el estado de situación respecto a la equidad de género en las facultades que conforman el programa. En el caso de la Facultad de Ingeniería, solo el 22% de la matrícula corresponde a mujeres, y en el caso de la Facultad de Ciencias de la Construcción y Ordenamiento Territorial la cifra aumenta a 42%.

El desafío es grande. Hoy la igualdad de género tiene un estándar internacional de derecho humano, y ese rango obliga a todas las instituciones y personas a perseverar hasta lograr la igualdad sustantiva. Como decía Catalina hay temas estructurales, que son de larga data, pero hemos tenido ciertos avances, hoy en nuestro país están ocurriendo cosas importantes, somos el primer país en el mundo que tiene una convención constitucional paritaria”, indicó Valentina Quiroga.

Respecto de las cuotas de género en carreras con matrícula masculina mayoritaria, sostuvo que se requieren acciones de fomento de liderazgo. “No basta una cuota de género. Necesitamos que más mujeres postulen, y una vez que sean alumnas tengan una buena experiencia y haya un ecosistema al interior de la universidad que las acoja, las proteja y fomente su liderazgo”, enfatizó la coordinadora de Ingeniería 2030.

Más adelante, se refirió a su experiencia como autoridad de gobierno y cómo en los espacios de la política y la administración del Estado existen brechas por superar. “Ha habido un cambio cultural gracias a los movimientos feministas, y uno espera que ese cambio se siga profundizando, pero no es suficiente esperar la evolución cultural de la sociedad, se necesita empujar políticas de igualdad y no discriminación desde todos los espacios de la sociedad, incluida nuestra universidad, pues van apareciendo nuevos desafíos y barreras”, afirmó.

Consultada por el escenario político nacional, indicó que “mi expectativa es que a partir de la convención constitucional se establezca la paridad en todos los órganos públicos de todos los poderes del Estado, en el nivel nacional y local, y que exista un avance importante en los espacios del sector privado”.

Tras las preguntas y comentarios de los y las participantes, Alejandro Bustos cerró la jornada señalando que “la educación es un derecho, pero también un mecanismo de cambio, de construcción de democracia, de vida en común, de cohesión. Pensar una educación no sexista es pensar en el presente, en la ética del quehacer pedagógico, desde todos los aspectos que involucra este acto tan básico y a la vez tan complejo. La educación no sexista es una educación construida desde lo público, que garantice la participación de todas las personas en sus discursos políticos, performáticos y corporales”.

Nadie debería restarse de este espacio, pues aquí quien decida estar, merece estar, independiente de su identidad, sexo, género, clase, raza. Estamos a tiempo de invertir las desigualdades, pero necesitamos hoy del compromiso de todos, todas y todes y así por fin, podremos garantizar un espacio libre de violencia y discriminación”, concluyó.

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